El abogado Mauricio Varela, defensor de los hermanos Alan y Josué Ordóñez, cuestionó duramente la investigación que derivó en la detención de ambos jóvenes por una violenta entradera. Aseguró que las pruebas demostraban que eran inocentes, sostuvo que en el expediente no figura el supuesto mensaje de WhatsApp anónimo que los vinculó al hecho y advirtió sobre elementos que habrían sido manipulados para sostener la acusación. Los hermanos recuperaron la libertad luego de permanecer una semana detenidos.

El abogado Mauricio Varela, defensor de Alan y Josué Ordóñez, cuestionó la investigación que llevó a la detención de los dos hermanos por una violenta entradera y sostuvo que las pruebas reunidas demostraban que no tenían ninguna relación con el hecho. “Nos llevó tiempo, más de lo normal, porque las pruebas entiendo que eran elocuentes, eran contundentes, que estas personas no eran las involucradas en esa entradera”, afirmó en diálogo con la 99.9.
Según explicó, uno de los elementos que inicialmente habría orientado la investigación hacia los hermanos fue un vehículo de características similares al utilizado en el robo. Sin embargo, el hallazgo posterior del automóvil que efectivamente habría sido utilizado en el hecho terminó siendo determinante para desvincularlos. “El día viernes encontraron el vehículo utilizado en el hecho. Esto fue algo más que sumó a que se trataba de otras personas”, señaló Varela.
El abogado puso además el foco en el origen de la acusación contra los jóvenes. “Ellos habían estado, según dice la investigación, a través de un mensaje de WhatsApp anónimo. Me llama a mí la atención como abogado, un mensaje de WhatsApp anónimo ponía en conocimientos que los que podrían estar involucrados en la entradera eran los hermanos Ordóñez”, sostuvo. Y agregó: “Yo no sé de qué forma fue que la investigación llegó a ese supuesto WhatsApp anónimo. Para mí también me quedan grandes sospechas”.
Para Varela, la rapidez con la que se intentó resolver el caso pudo haber llevado a una investigación equivocada. “Esto que fue un intento de resolver la situación de la manera más rápida posible y construyeron algunos elementos de prueba para poder detenerlos y mostrar a la sociedad que habían resuelto un caso en un tiempo récord, cuando en realidad eso no había pasado”, afirmó.
El defensor también cuestionó que ese supuesto mensaje de WhatsApp no aparezca incorporado al expediente. “No creo que sea anónimo. En el expediente no figura el supuesto WhatsApp anónimo. No figura en el expediente, así que no sabemos”, remarcó. En ese sentido, consideró que ahora debería investigarse de dónde surgió esa información y quién fue el responsable de orientar la pesquisa hacia los hermanos.
Otro de los puntos que Varela puso bajo la lupa fue una campera que habría sido presentada como coincidente con la utilizada por uno de los delincuentes durante la entradera. “Había una campera que era similar a la utilizada en el hecho, se hablaba mucho de la campera”, explicó. Sin embargo, aseguró que existía una diferencia visible entre ambas prendas.
“Hay vídeos de cuando el personal de la DDI irrumpe en la casa de mis asistidos y se ve de dónde toman la campera de un mueble, sacan la campera y ahí la extienden. La campera tenía algún signo característico muy, pero muy distinto a la utilizada en el hecho”, relató.
Según el abogado, la diferencia estaba en la parte inferior de la prenda. “Era en la franja inferior, unas franjas blancas que no se correspondía con la utilizada en el hecho y sin embargo en el expediente cuando la tenemos en fojas ilustrada la campera, hay un recorte de fotografía donde no se ve la franja inferior blanca”, sostuvo.
Varela fue todavía más contundente al describir esa situación: “La verdad que me llamó la atención que hasta nos muestren que era la misma campera, pero que para ello hayan utilizado herramientas como recortar la fotografía para que parezca la misma campera, entonces evidentemente ellos sabían que no era”.
Mientras tanto, el hallazgo del vehículo permitió avanzar sobre otras personas que sí estarían vinculadas con la investigación. “Se detuvo a la persona que estaba en poder del automóvil, que estaba escondido el automóvil adentro de una especie de galpón. Y bueno, y a partir de ahí entiendo que podrá secuestrar algunos teléfonos”, indicó.
El abogado señaló que existen además personas identificadas que permanecen prófugas y que estarían relacionadas con otros hechos similares. “Sabemos que hay dos que están prófugos, que esos dos sí están identificados y están prófugos en otras causas también de entraderas. Hay una persona, un menor detenido”, detalló. Y aclaró que, según la información con la que cuenta, ninguno de ellos tenía vínculo con los hermanos Ordóñez.
Alan, de 28 años, y su hermano menor, de entre 22 y 24 años, permanecieron una semana detenidos hasta que finalmente recuperaron la libertad. Varela explicó que ahora buscarán avanzar hacia el cierre definitivo de la causa. “Estas personas por suerte el día viernes a última hora recuperaron la libertad por pedido de la fiscal, hoy están excarcelados, ahora vamos a recuperar los teléfonos y pediremos el sobreseimiento definitivo”, señaló.
El abogado remarcó además el impacto que tuvo la detención sobre los jóvenes y su entorno. “La pasaron muy mal porque pasaron una semana detenidos, fueron detenidos la otra semana, una semana en un penal”, afirmó.
Para Varela, el caso todavía no está resuelto y el desafío ahora es determinar quiénes fueron realmente los autores de la violenta entradera. “No ha pasado aún”, respondió cuando se planteó si la investigación había sido resuelta, aunque reconoció que el hallazgo del vehículo representa “algún tipo de punta del hilo” para que la fiscalía pueda comenzar a avanzar sobre los verdaderos responsables.