El ex secretario de Educación de General Pueyrredón analizó el video viral de una directora de Río Negro enfrentando a alumnos conflictivos y aseguró que refleja una realidad diaria en las escuelas. Habló de “aulas rotas”, pérdida de autoridad, violencia hacia docentes y responsabilizó a las políticas educativas por una crisis que, según afirmó, lleva años profundizándose.

El video de una directora de una escuela pública de Río Negro enfrentando con firmeza a un grupo de alumnos alterando una clase se volvió viral en las últimas horas. Pero para el ex secretario de Educación de General Pueyrredón, Luis Distefano, lejos de tratarse de un episodio excepcional, la escena representa una postal habitual del sistema educativo actual: “Esto es diario”, sentenció en diálogo con la 99.9.
La situación mostró a una autoridad escolar interviniendo frente a estudiantes que hostigaban a docentes y desafiaban las normas de convivencia. Para Distefano, la actitud de la directora fue una reacción lógica: “La reacción de la directora de bancar, como vos decís, al profesor es algo que a veces es muy complejo y no se da. Actúa como cualquier padre o madre que tiene que poner un límite a sus hijos”.
Sin embargo, señaló que detrás de la escena hay un problema mucho más profundo y estructural. “La falta de autoridad, la falta de límites, que es intencional, una decisión política, genera la sociedad de este presente”, afirmó. Según explicó, desde hace años se viene produciendo una degradación de los climas escolares, con situaciones que se naturalizaron y que impactan directamente sobre docentes y alumnos.
“Estas dinámicas de aulas rotas, donde la falta de respeto es el común y donde el docente tiene que soportar ya desde el nivel primario situaciones que tienen que ver con agravios, con mordeduras, maestras escupidas, maestras golpeadas, maestras que reciben insultos y no se puede hacer prácticamente nada”, enumeró.
El ex funcionario sostuvo que en el nivel secundario el escenario se vuelve todavía más complejo: “Se agrava con situaciones más violentas, donde muchas familias terminan diciendo que por levantar el tono de voz o por retar, el violento es el docente”.
Distefano hizo especial foco en el régimen académico bonaerense y lo responsabilizó de haber eliminado herramientas de autoridad y sanción. “Sacó absolutamente cualquier posibilidad de herramienta de sanción para que las cuestiones que se dan todos los días se terminen”, cuestionó.
Incluso ejemplificó con una situación concreta que, según afirmó, se repite a diario: un profesor ingresa al aula y encuentra alumnos entrando tarde, usando celulares, hablando y alterando el desarrollo de la clase. “El docente pide guardar el celular y recibe una respuesta agresiva. ¿Cómo seguís después de eso? ¿Con qué autoridad das clase?”, se preguntó.
En ese sentido, remarcó que el problema excede a un caso puntual y tiene consecuencias pedagógicas directas: “Si no podés lograr un ámbito de respeto en un clima áulico confortable donde por lo menos escuchemos y nos respetemos, no podés dar clase. Y los resultados están más que a la vista”.
También cuestionó el tratamiento mediático que recibió el video viral. Mientras algunos medios titularon sobre una “violenta reacción de la directora”, Distefano consideró que se invierte el foco del problema. “Me encantaría que esos periodistas o pedagogos que hablan desde afuera vivan una situación así: tratar de hablar mientras treinta personas gritan, insultan y no dejan trabajar”.
El ex secretario fue todavía más lejos al sostener que existe una degradación educativa sostenida desde hace décadas. “Lo que ha hecho el régimen académico agrava lo que ya venía sucediendo. Pareciera que a todos les sirve que un alumno no tenga capacidad de reflexión, no tenga límites y no tenga pensamiento crítico”.
Además vinculó esta situación con una pérdida cultural y social más amplia: “Los padres de este presente son el resultado de esa escuela post 90 que perdió toda posibilidad de poner límites. Son producto de un sistema que perdió autoridad académica”.
Finalmente, remarcó que el fenómeno atraviesa todos los ámbitos educativos y no distingue gestión pública o privada: “Esto pasa en las escuelas que tenés al lado, pasa acá en Mar del Plata, en escuelas estatales, privadas y municipales. La violencia hacia el docente y entre alumnos es moneda corriente”.
Y cerró con una advertencia inquietante: “Esperemos que tomemos conciencia. Hoy no vemos una luz para que esto se modifique en lo inmediato”.