El enfermero emergentólogo Marcos Salvatierra advirtió que el sistema de emergencias de Mar del Plata atraviesa una situación crítica. Tras el siniestro protagonizado por un colectivo en la zona del skatepark, aseguró que faltan móviles, personal, equipamiento y conducción, y sostuvo que un hecho similar en temporada alta podría haber terminado en una tragedia aún mayor.

El grave siniestro ocurrido en la zona del skatepark volvió a poner bajo la lupa la capacidad de respuesta del sistema de emergencias de Mar del Plata. Para el enfermero emergentólogo Marcos Salvatierra, la situación es alarmante desde hace años y el episodio del último martes dejó al descubierto problemas estructurales que continúan sin resolverse.
“Es un tema que venimos hablando hace más de diez años. Lamentablemente el SAME está colapsado hace rato y de una forma que ya es grave”, afirmó en diálogo con la 99.9.
Según explicó, las falencias abarcan prácticamente todos los aspectos del sistema. “Hay móviles que están andando con neumáticos del año 2011, no tienen mantenimiento, no hay personal médico, no está la cantidad de móviles que tiene que haber y tampoco hay equipamiento”, señaló. A eso sumó una crítica a la conducción del área: “El SAME no tiene una cabeza, no tiene una dirección. No hay un responsable directo”.
Salvatierra recordó que el último jefe del sistema dejó su cargo en medio de una situación compleja y que, desde entonces, la estructura quedó debilitada. “Uno de los mejores médicos que tenemos se fue porque no podía hacer lo que tenía que hacer. Todo el equipo médico y profesional quedó descabezado. Pasa algo y no tenés a quién ir a pedir ayuda”, remarcó.
Para el especialista, el siniestro ocurrido frente al mar era un escenario que tarde o temprano podía suceder. “Esto ya se esperaba. Justamente la semana pasada estudiantes de la tecnicatura en emergencias hicieron un trabajo sobre esa zona y señalaban que no tiene accesos rápidos para ambulancias. Es una zona cerrada para las emergencias”, explicó.
Según detalló, el problema radica en que existen pocas vías de ingreso y egreso para los vehículos sanitarios. “Tenés acceso por Colón, pero prácticamente no tenés salida. La única alternativa es Rivadavia, que durante gran parte del año está saturada. Si esto hubiese pasado el 22 de enero, en plena temporada y a la misma hora, hubiera sido un desastre”, aseguró.
A su entender, la ciudad evitó una tragedia aún mayor por una combinación de circunstancias favorables. “Tenemos que dar gracias a Dios por cómo se dieron algunas cosas”, expresó. Entre ellas destacó que una de las médicas más experimentadas del sistema se encontraba de servicio. “La doctora Andrea Pottes, una emergentóloga reconocida, estaba justo a cargo del móvil que llegó al lugar. Pero aun así el sistema colapsó por completo”, afirmó.
El enfermero indicó que fue necesario recurrir a recursos externos para atender la emergencia. “Tuvieron que intervenir móviles del CIES para colaborar y la policía tardó casi quince minutos en llegar al lugar. El sistema de emergencias normal está dejado de lado desde hace años”, sostuvo.
Salvatierra también cuestionó la falta de planificación frente al crecimiento urbano de Mar del Plata. “Hoy la ciudad tiene una complejidad y una extensión enorme. Hay que cubrir desde Las Brusquitas hasta el límite con Mar Chiquita y desde la costa hasta Sierra de los Padres”, señaló.
En ese contexto, enumeró los recursos disponibles para la cobertura de emergencias y consideró que resultan insuficientes. “Hay una ambulancia en Constitución, otra en Colón y Salta, una en el CEMA, una en Sierra de los Padres, una en Batán y otra en la zona de La Serena. Eso es lo que hay cuando la dotación está completa y todos los móviles funcionan”, explicó.
Sin embargo, advirtió que incluso las unidades operativas presentan problemas graves. “Hace poco una ambulancia que venía desde Batán quedó detenida en plena ruta mientras trasladaba a un paciente. Llegó al Hospital Materno Infantil prácticamente arrastrando el caño de escape. Los móviles están en un estado que pone en riesgo tanto a la dotación como a los pacientes”, denunció.
Además de la falta de vehículos y personal, Salvatierra sostuvo que el sistema carece de equipamiento básico para responder a emergencias complejas. “Con menos de la mitad de lo que se pensaba gastar en cámaras corporales para la patrulla municipal se podrían haber equipado las ambulancias con dispositivos de inmovilización, sistemas de vacío, tablas especiales y collares cervicales de última generación”, afirmó.
En ese sentido, cuestionó las prioridades presupuestarias de las autoridades. “Se está gastando dinero en otras cosas que no considero tan necesarias como dotar al sistema de emergencias de los elementos indispensables para salvar vidas”, concluyó.
Las declaraciones de Salvatierra vuelven a poner en discusión el estado del SAME y la capacidad de respuesta sanitaria de una ciudad que, según advierte el propio especialista, enfrenta desde hace años un deterioro progresivo en uno de los servicios esenciales para la atención de emergencias.