El ingeniero industrial, economista y doctor en Economía Michael Bru analizó el proceso económico que atraviesa el país y aseguró que la consolidación del superávit fiscal será determinante para el futuro. Defendió las reformas implementadas por el Gobierno, sostuvo que Argentina resolvió problemas estructurales históricos y advirtió que un retroceso significaría regresar al estatismo y a los desequilibrios macroeconómicos.

El ingeniero industrial de la UBA, Máster en Economía por la Universidad de Yale y Doctor (PhD) por la Universidad de Nueva York, Michael Bru, aseguró que Argentina atraviesa un cambio estructural que debe sostenerse en el tiempo y advirtió que un eventual regreso a las políticas económicas del pasado implicaría «un suicidio» para el país.
En diálogo con la 99.9, el especialista afirmó que el punto central del programa económico es el superávit fiscal y consideró que la continuidad de ese esquema será decisiva. «Si esto fuera un momento transitorio, el país está perdido por un siglo. Si este ciclo no se reafirma en cuatro o cinco temas fundamentales, seguir bajando la deuda y sosteniendo el ancla del programa, que es no gastar más de lo que ingresa, retrocederemos al pasado y estaremos en problemas serios», sostuvo.
Para Bru, el cambio macroeconómico logrado en apenas tres años es de una magnitud inédita. «Argentina ha avanzado en tres años lo que en otras circunstancias habría llevado décadas. Todavía falta muchísimo para convertirnos en un país normal, pero si no reafirmamos este rumbo, volveremos otra vez al estatismo que vivimos durante los últimos 80 años y que se agravó especialmente en los últimos 25», señaló.
Entre los principales logros mencionó la eliminación del déficit fiscal financiado con emisión monetaria, la reducción del déficit cuasi fiscal, el saneamiento del balance del Banco Central y la cancelación de importantes pasivos financieros.
«Había un déficit fiscal equivalente a cinco puntos del PBI que se financiaba emitiendo dinero sin respaldo. También existían diez puntos del PBI de déficit cuasi fiscal. Eso prácticamente se eliminó. Se pagaron los bonos en pesos, se mejoró el balance del Banco Central y la actividad económica nunca se frenó, salvo un pequeño retroceso preelectoral. El año pasado el país creció alrededor del 2,5%», explicó.
Bru destacó además que Argentina logró llevar adelante ese proceso sin una caída profunda de la economía, algo que, según indicó, no ocurrió en otros países que atravesaron estabilizaciones exitosas. «Israel, Irlanda, Singapur o Australia tuvieron fuertes caídas del PBI cuando eliminaron la inflación. Argentina no», comparó.
Respecto de la evolución de los salarios, reconoció que el proceso genera tensiones sociales, aunque sostuvo que responde a una lógica económica ampliamente aceptada. «Existe una teoría macroeconómica muy moderna según la cual, cuando se desacelera la inflación, los salarios inicialmente deben crecer por debajo de ella. Eso produce una pérdida de poder adquisitivo temporal, pero es lo que permite consolidar la baja inflacionaria. Después de tres o cuatro años comienza la recuperación sostenida del salario real», explicó.
En ese sentido, remarcó que durante décadas el poder adquisitivo también se deterioró, aunque de manera encubierta. «Antes se emitía dinero para financiar el déficit. La gente recibía un aumento, pero cuando cobraba ya lo había perdido por la inflación. Esa era una ilusión monetaria», afirmó.
Otro de los aspectos que destacó fue la reducción del endeudamiento. «Es falso que este gobierno haya aumentado la deuda. Lo que hizo fue reducirla y mejorar su calidad, reemplazando deuda cara por deuda más barata. Si se considera tanto la deuda en pesos como la deuda en dólares, la deuda total cayó entre 50 y 60 mil millones de dólares», sostuvo.
También señaló que la mejora quedó reflejada en la fuerte baja del riesgo país y en el acceso al financiamiento internacional. «Argentina redujo alrededor de 1.600 puntos de riesgo país y logró colocar deuda a tasas que hace pocos años eran impensadas», indicó.
Bru defendió además la política cambiaria y rechazó la idea de un atraso del dólar. «Hablar de un dólar atrasado en un mercado prácticamente libre no tiene sentido. Si alguien cree que el tipo de cambio está atrasado o adelantado, debería preguntárselo al mercado», afirmó.
Como argumento, destacó el crecimiento de las exportaciones industriales. «Hasta marzo, el segundo ingreso de divisas por exportaciones fue la manufactura industrial, por encima incluso de la energía. Si la industria está exportando más, es porque el tipo de cambio no está atrasado. Los que tienen dificultades son quienes dependían del Estado o eran ineficientes», sostuvo.
Finalmente, el economista consideró que el principal desafío pasa ahora por sostener las reformas. «No soy político, no tengo ningún cargo y hablo desde la experiencia de más de treinta años enseñando economía. Si Argentina mantiene este rumbo, tiene una oportunidad histórica. Si vuelve atrás, volverá también a los problemas que la llevaron a esta situación«, concluyó.