Nicole Pisani Claro: “La participación del Estado sigue siendo mayor al 50%, está rozando el 60%”

La economista jefa de FADA explicó que el índice que mide la participación del Estado en la renta agrícola se ubicó en 58,2% en septiembre, por debajo de la medición anterior. Señaló que la mejora responde principalmente al incremento de los precios de los granos y advirtió que la carga tributaria continúa siendo elevada.

La renta agrícola mostró una mejora durante septiembre, de acuerdo con el índice FADA que mide la participación del Estado sobre el resultado de la producción. Nicole Pisani Claro, economista jefa de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, explicó que el indicador alcanzó el 58,2%, una proporción inferior a la registrada en la medición anterior.

“Desde FADA medimos lo que es el índice FADA, que mide la participación del Estado sobre lo que es la renta agrícola. Por participación del Estado entendemos los impuestos nacionales, provinciales y municipales, y por renta agrícola es el resultado que se obtiene después de obtener un ingreso por la producción agrícola, menos los costos necesarios para realizar esa producción”, explicó en la 99.9.

El índice contempla los principales cultivos agrícolas y se calcula trimestralmente. Según Pisani Claro, la reducción de la participación estatal está vinculada fundamentalmente con el comportamiento de los precios de los granos. “Lo que estamos observando con este índice es que cae esta participación del Estado en la renta agrícola porque estamos en un contexto, tanto internacional como local, de buenos precios para los diferentes cultivos, en lo que es maíz, soja, trigo y girasol”, señaló.

La economista explicó que durante el último período se registraron incrementos en los valores de los cultivos a partir de distintos factores internacionales. Entre ellos mencionó los conflictos entre Rusia y Ucrania, problemas logísticos y modificaciones en las estimaciones de producción mundial.

“Esto lo que ha hecho es que los precios mejoren. Si vemos un poco lo que es la película, no sólo la foto actual, en realidad el cultivo de lo que es la soja es el que tiene mejores precios hoy, en promedio de los últimos cinco años, no tanto así con maíz y trigo”, detalló.

El incremento de los precios, combinado con costos de producción que se mantuvieron relativamente estables, permitió que aumentara el valor de la producción y que, proporcionalmente, los impuestos representaran una menor parte de la renta. Sin embargo, Pisani Claro remarcó que la presión tributaria sobre el sector continúa siendo elevada.

“Aun con todo este contexto, la participación del Estado sigue siendo mayor al 50%, está rozando el 60%, o sea, es realmente alta”, sostuvo.

La especialista señaló además que la carga impositiva no se limita a la actividad agrícola, sino que atraviesa al conjunto de la economía argentina. En el caso del campo, explicó que se acumulan tributos de distintos niveles del Estado y también tasas vinculadas con servicios específicos.

“Tenemos diferentes jurisdicciones que cobran sus impuestos, tenemos los impuestos nacionales, tenemos los impuestos provinciales y, en el caso de lo que es también la actividad agrícola en muchas provincias, por ejemplo en Buenos Aires o en Santa Fe, tenemos tasas municipales para el mantenimiento de los caminos rurales. Todo eso va sumándose a esta torta”, afirmó.

Para Pisani Claro, uno de los desafíos pasa por revisar la estructura tributaria y evitar la superposición de impuestos entre distintas jurisdicciones. “Hay una necesidad de seguir avanzando en eficientizar algunos procesos administrativos y de doble tributación, si se quiere, o de impuestos que se superponen entre las diferentes jurisdicciones”, planteó.

En ese sentido, consideró necesario avanzar hacia una modificación de la matriz impositiva que permita reducir la carga sobre las actividades productivas. “Darle una nueva estructura a lo que es la carga tributaria en Argentina, la diferente matriz impositiva que tenemos, para alivianar un poco y enfocar en mayor producción”, sostuvo.

La economista destacó que la medición de septiembre representa una señal positiva para el sector, aunque aclaró que no debe interpretarse como un cambio estructural. Si los precios favorables se mantienen hasta la próxima medición, prevista para diciembre, el indicador podría permanecer en niveles similares.

“Lo que vemos es una mejora en el mes de septiembre, dado este contexto principalmente de buenos precios, que de mantenerse de acá a diciembre, que es la nueva medición, seguramente el índice se mantenga en estas proporciones”, explicó.

Finalmente, Pisani Claro remarcó que la mejora registrada por el índice no está vinculada con una reducción de los impuestos aplicados al sector. “No viene ocasionado por un cambio estructural en los impuestos que se cobran, sino por una situación de buenos precios, tanto en el contexto internacional como local”, concluyó.