Nunca sabremos cuántos millones se robaron

Los hechos que se dieron a conocer en estas horas, luego de la detención de Facundo Leal, ex funcionario de Sergio Massa, revelan que nunca sabremos cuántos millones fueron saqueados de las arcas públicas.

En el domicilio de Mendoza de Facundo Leal, el ex titular de Arsat y Orsna, la Policía se encontró con algo poco frecuente, especialmente para los ocasionales operativos en donde descubren a un político in fraganti con dinero posiblemente sucio: el ex funcionario tenía los US$1,7 millones hallados en su casa en porciones de US$10.000 dispuestos con fajas aparentemente bancarias y, a su vez, conglomerados en termosellados de US$100.000 por bloque. Los 17 paquetes fueron descubiertos, todos juntos, en una valija.

La investigación que derivó en la detención de Leal no estaba enfocada inicialmente en él ni tenía como eje el hallazgo de drogas o grandes sumas de dinero. La causa se originó a partir de una denuncia por el presunto robo de equipamiento tecnológico de alto valor perteneciente a ARSAT, presentada al comienzo de la gestión libertaria.

Al inicio de la gestión de Milei, en su afán por poner orden en las estructuras estatales, el Gobierno había hecho una denuncia por robo de equipamientos tecnológico de ARSAT. La causa se instruye entre el juzgado federal de San Isidro de Lino Mirabelli y la fiscalía de Fernando Domínguez.

Funcionarios de segundo nivel. Lejos del escrutinio público. Manejan millones y se enriquecen desmesuradamente a vista de la sociedad. Un operativo ordenado por la justicia federal de San Isidro que investiga una denuncia del Gobierno nacional por el robo de equipos tecnológicos en Arsat derivó el miércoles último en la detención de un funcionario de esa misma repartición luego de que en allanamientos en sus casas detectaran drogas sintéticas, cocaína, ketamina, más de dos millones de dólares en efectivo y monedas de otros países. Había vapeadores y balanzas de precisión. Leal, mendocino él, registra siete propiedades a su nombre en la provincia.

El latrocinio ha sido feroz y nunca sabremos cuántos son los delincuentes que se han enriquecido robándole al Estado y han quedado impunes.