La abogada de CASRECH, Paula Urcioli, cuestionó el accionar judicial y mediático tras la detención de un comerciante en Mar del Plata y advirtió que se expuso innecesariamente a toda la comunidad.

La abogada de la Cámara de Supermercados Chinos (CASRECH), Paula Urcioli, cuestionó con dureza en la 99.9 la construcción del caso que derivó en la detención de un comerciante de origen chino en Mar del Plata, al sostener que “es muy lamentable la construcción mediática de un hecho que está calificado como amenaza simple”.
Según explicó, la situación se originó a partir de una denuncia basada en “dos frases”, una de ellas escrita en un grupo de WeChat de comerciantes: “La traducción sería ‘abrí los ojos, estoy a tres cuadras tuya, tenemos que hablar’, algo que habitualmente ocurre dentro de la comunidad”. En ese marco, aclaró que existe una regla histórica entre supermercadistas chinos: “No instalarse a menos de cinco cuadras de otro. Esta regla se cumple a rajatabla prácticamente desde el inicio”.
Urcioli remarcó que el conflicto escaló por una interpretación errónea de un graffiti: “Cuando dicen que la mafia china puso la leyenda ‘si abriste vamos a matar’, es absolutamente incorrecto”. En ese sentido, cuestionó que no se haya realizado una pericia formal: “Eso tiene que ser objeto de una traducción mediante intérprete oficial, no con inteligencia artificial como se hizo”.
La letrada fue categórica al descartar cualquier vínculo con organizaciones criminales: “Bajo ningún punto de vista lo que ha ocurrido tiene que ver con la mafia china”. Y agregó: “Si fuera la mafia china, no da la dirección en un grupo de comerciantes, no pide comunicarse y tampoco hace un graffiti a cara descubierta”.
Respecto del dinero secuestrado durante el allanamiento, explicó que “tiene que ver con el giro comercial”, ya que “son dos supermercados, dos familias, y el dinero coincide con la recaudación y ahorros de esos negocios”. En esa línea, consideró que hubo un exceso en el procedimiento: “La orden era buscar la ropa del autor del graffiti y el aerosol, no dinero”.
También aclaró que otros elementos incautados, como un arma, tenían origen lícito: “Era del padre de la persona detenida, estaba dentro de la propiedad y se acreditó su titularidad”.
Para Urcioli, el hecho debe leerse como un conflicto comercial mal manejado: “Esto es una cuestión entre comerciantes, que ni siquiera llega a ser una disputa, sino un destrato de parte de quien se estaba instalando y no respondió a los canales habituales de la comunidad”.
Además, advirtió sobre la falta de comprensión cultural: “Todo lo que se saca de contexto en ideogramas chinos no puede analizarse fuera de su marco. La expresión ‘asumir las consecuencias’ tiene otra connotación, más vinculada a la exclusión social que a una amenaza de muerte”.
En ese sentido, fue enfática: “En ningún lado se habla de matar a nadie. Esa interpretación es de mala fe”. Y añadió: “Esto se transformó en un circo mediático impresionante por una amenaza que, en todo caso, será simple o un enojo mal expresado”.
La abogada también cuestionó la intervención de autoridades políticas: “El ministro de Seguridad habló de ‘golpe a la mafia china’ con una liviandad que asombra para un funcionario de su jerarquía”.
Finalmente, alertó sobre las consecuencias del operativo y su difusión: “Se expuso innecesariamente a la familia y a toda la comunidad. Hoy todos los comerciantes chinos están preocupados porque se mostró dinero en un contexto de inseguridad muy fuerte”.
Y concluyó: “Esto no tiene nada que ver con delincuentes. Es un error, una torpeza que se investigará, pero de ninguna manera es una amenaza de muerte ni un caso de mafia china”.