La vecina de Epuyén y paciente oncológica, que atraviesa un cáncer metastásico, explicó en la 99.9 las razones que la llevaron a promover una ley de eutanasia para pacientes con enfermedades incurables. Aclaró que no reclama el derecho para ella en este momento y destacó que el proyecto de muerte voluntaria médicamente asistida establece controles y contempla tanto la eutanasia como la muerte asistida.

El debate sobre una eventual ley de eutanasia en Argentina sumó una nueva voz a partir del testimonio de Rebeca Fideleff, vecina de Epuyén y paciente oncológica que desde hace cinco años enfrenta un cáncer metastásico. En diálogo con la 99.9, explicó que su experiencia personal con la enfermedad y el contacto con otros pacientes que atravesaron situaciones de sufrimiento la llevaron a involucrarse en el reclamo por una legislación que permita una muerte voluntaria médicamente asistida en determinados casos.
Fideleff aclaró desde el comienzo que su planteo no está vinculado con una decisión personal inmediata. “Yo soy paciente oncológica, estoy en un estadio 4 de la enfermedad, que es la enfermedad avanzada, el cáncer metastásico. Hace cinco años que estoy enfrentando al cáncer y en este mundo oncológico que me tocó vivir vi muchos pacientes que se fueron agonizando con dolor”, relató. Y remarcó: “No estoy pidiendo la eutanasia para mí en este momento, porque estoy por recibir tratamiento de quimioterapia y de terapia dirigida pronto después de unos estudios. Pero sí la estoy pidiendo para esos enfermos terminales con enfermedades incurables que hoy la están necesitando”.
La mujer sostuvo que el debate debe ser abordado desde la perspectiva de quienes atraviesan enfermedades irreversibles y situaciones de sufrimiento extremo. “Yo también soy una persona de fe y entiendo que Dios no nos quiere ver sufrir y que si hay medicina disponible para acortar la agonía de una persona y que tus familiares no tengan que verte durante mucho tiempo en una situación irreversible, estamos hablando de esos casos”, explicó.
Fideleff insistió en que la eutanasia no puede ser entendida como una decisión simple o automática. “La gente no tiene que tomar con liviandad esto. Esto no es que uno va a pedir y listo, o que te van a obligar a hacer algo”, afirmó. En ese sentido, planteó que se trata de pacientes con enfermedades incurables que, una vez agotadas las alternativas terapéuticas, ingresan al ámbito de los cuidados paliativos. “Ahí hay que ver hasta cuándo uno puede soportar el dolor”, señaló, antes de resumir su experiencia: “El cáncer cuando ya es terminal, duele en el cuerpo”.
La vecina de Epuyén sostuvo que su intención es generar un espacio de debate que permita reunir a personas que trabajan por una legislación similar en distintos países. “Hay muchas personas que me escriben por privado y en realidad a mí me gustaría hacer un grupo, formar un grupo con las caras visibles de otros países que también estén, como para que se vea que esto es algo bueno”, explicó.
Para Fideleff, el eje de la discusión debe estar puesto en la empatía y en la posibilidad de que cada paciente pueda decidir sobre su propio proceso. “Hay pacientes en todo el mundo que necesitan este derecho humano. Estamos hablando de, más que nada, no juzgar el dolor del otro, porque el otro es el que está sufriendo y el que lo juzga es el que dice ‘no, no le den ese derecho’”, sostuvo.
En esa línea, vinculó el reclamo con conceptos como “compasión”, “empatía” y “derechos humanos” y destacó que una eventual legislación no obligaría a nadie a recurrir a la eutanasia. “Es una ley que no obliga a nadie. El que no quiere tomar este derecho, no lo toma y puede seguir ahí un montón de tiempo hasta que sienta que la muerte le ha llegado”, afirmó.
La dirigente también puso sobre la mesa una situación que, según explicó, suele quedar fuera de la discusión pública: la duración de los tratamientos paliativos y la sedación paliativa. “No queremos que nuestros familiares nos vean en una situación de agonía irreversible por mucho tiempo, porque el paciente puede durar mucho tiempo en cuidados paliativos o inclusive en sedación paliativa, que es que nos apliquen un fármaco y no tener conciencia del dolor, pero estamos ahí acostados y nuestros familiares nos vienen a visitar”, señaló.
“Esto habla un poco también de poner fin a un dolor y que la persona pueda irse en paz”, agregó.
Fideleff contó además que tomó contacto con el diputado nacional Esteban Paulón, autor del proyecto denominado Ley de Muerte Voluntaria Médicamente Asistida, y explicó algunos de los principales puntos de la iniciativa. Según detalló, el proyecto contempla que la asistencia médica para morir sea proporcionada a una persona que cumpla determinados requisitos y manifieste una “voluntad libre, informada y reiterada” de morir.
La propuesta, según explicó, no se limita a una decisión individual sin controles. “Es acompañada por un equipo de médicos, psicólogos, psiquiatras, no sólo el paciente, sino también su familia. No es algo así nomás, requiere controles”, afirmó Fideleff. También señaló que la existencia de una patología no implicaría automáticamente la autorización, sino que la situación debería ser analizada antes de habilitar el procedimiento.
El proyecto contempla, de acuerdo con su explicación, dos modalidades. “Una es la eutanasia, que es la que estamos hablando, que es ir al sistema de salud y que esto sea cubierto tanto en el sistema público como las obras sociales, y nos van a administrar un fármaco letal en una clínica o en un hospital”, detalló.
La segunda alternativa es la denominada muerte asistida. “Ahí hablamos de que nos prescriben ese fármaco y la persona se lo autoadministra”, explicó. Ambas figuras forman parte del proyecto que Fideleff busca instalar en el debate público argentino.
La iniciativa plantea así una discusión que atraviesa aspectos médicos, jurídicos, éticos, religiosos y personales, pero Fideleff considera que el punto de partida debe ser escuchar a quienes padecen enfermedades incurables y evaluar mecanismos que permitan garantizar su autonomía en el tramo final de la vida.