Verónica, esposa de Alexis «Pipa» Rogers, cuestionó la decisión de la Cámara de Apelaciones de excarcelar a tres imputados por el homicidio ocurrido en marzo en un bar de San Miguel. Aseguró que existen pruebas suficientes para mantenerlos detenidos, denunció la influencia del poder político y económico y afirmó que su familia teme represalias.

La decisión de la Cámara de Apelaciones de conceder la libertad a tres de los acusados por el asesinato de Alexis Oscar Rogers, conocido como «Pipa», generó un profundo malestar en su familia. En diálogo con la 99.9, Verónica, esposa de la víctima, manifestó su indignación por una resolución que, según sostuvo, deja en evidencia un funcionamiento desigual de la Justicia.
«Liberaron a tres de los acusados cuando hay pruebas más que suficientes para que permanezcan con prisión preventiva«, afirmó. Explicó que, si bien el juez de Garantías ya había dispuesto la liberación de Matías Olivos Chogri —hijo del dueño del bar donde ocurrió el crimen—, Horacio García y Francisco Pablo Urquiza, la querella apeló esa decisión. Sin embargo, la Cámara confirmó las excarcelaciones.
Para Verónica, la resolución resulta incomprensible. «La verdad estamos muy indignados, nos duele mucho todo esto y esto, a nuestro entender, tiene que ver con que esta gente tiene poder político y económico y evidentemente la Justicia no está funcionando, o está funcionando para quienes tienen dinero y poder, como suele suceder en este país», denunció.
El homicidio ocurrió el 21 de marzo en un bar de San Miguel, en el conurbano bonaerense. Según relató, Alexis había salido junto a uno de sus hijos y un amigo para celebrar el nacimiento de una nieta. «Quisieron ir a tomar algo juntos y les impidieron la entrada», recordó.
A partir de ese momento, explicó, la situación escaló rápidamente. «Hay videos que son prueba suficiente para demostrar la culpabilidad de estas personas. Se ve que él se está retirando, se pone la campera, luego se gira, hay un intercambio de palabras y ahí uno de los patovicas comienza la pelea», describió. Según la investigación, «lo agarran entre tres, impidiéndole todo tipo de defensa, le realizan una maniobra de asfixia por más de siete minutos y luego, una vez reducido en el piso, le siguen pegando».
La viuda sostuvo que, aun si existió un intercambio verbal, nada justificaba semejante nivel de violencia. «Más allá de lo que hubiese pasado en ese intercambio de palabras, simplemente era decirle ‘váyase señor’. Lo que no comprendo es por qué matar a una persona y, menos, cuando se está retirando», expresó.
Además, remarcó que quienes participaron del ataque tenían capacitación en técnicas de seguridad. «Estas personas estaban capacitadas, por lo que se ha investigado. Sabían muy bien que ese tipo de maniobras no se puede realizar por tanto tiempo porque causan la muerte. Cualquier persona capacitada lo sabe y ellos lo estaban», afirmó.
La liberación de los imputados incrementó la preocupación de la familia. «Están excarcelados, el juicio continúa y veremos qué sucede, pero mientras tanto ellos gozan de libertad. Nosotros tenemos miedo porque son personas peligrosas y la Justicia nos ha dejado desamparados», sostuvo.
Incluso cuestionó una aparente contradicción en la resolución judicial. «En el mismo fallo de la Cámara de Apelaciones los jueces deciden otorgarles la libertad y, a la vez, ordenan medidas de protección para la familia. ¿Por qué ordenan protección para nosotros y liberan a estas personas? Otra palabra que delincuentes no se me ocurre», señaló, agregando que hasta el momento esas medidas de protección nunca fueron implementadas.
Verónica también rechazó el argumento de que los acusados no presentan riesgo procesal. «Uno de ellos estuvo prófugo durante un mes. ¿Qué riesgo de fuga no hay? Además existe el riesgo de que coaccionen a los testigos, porque muchos eran empleados o personas del círculo íntimo de la gente del bar», advirtió.
Finalmente, dejó un mensaje cargado de preocupación y determinación: «Si algo me llegara a pasar, ya saben quiénes son los responsables. Nosotros no vamos a bajar los brazos y seguiremos luchando por la justicia».