Victoria Liendo: “En Francia hay una confusión identitaria muy fuerte y la educación está bastante ausente”

La doctora en Letras analizó en la 99.9 las dificultades del modelo multicultural francés, las falencias del sistema educativo y el impacto de las redes sociales y los celulares en la capacidad de atención de los jóvenes. También contrastó esa realidad con la construcción de una identidad nacional en la Argentina.

La doctora en Letras Victoria Liendo analizó en la 99.9 los problemas de integración cultural, identidad y educación que observa en Francia, país en el que vivió durante 14 o 15 años y donde tuvo experiencia como docente. A partir de una situación que relató sobre una clase de 40 alumnos, en la que solamente dos se identificaban como franceses, planteó interrogantes sobre el funcionamiento del multiculturalismo y las dificultades para construir un sentido de pertenencia compartido.

“Para que funcionara esa idea de lo multicultural, yo creo que debería haber elementos de asimilación que no vi yo en mi experiencia individual”, sostuvo. En ese proceso, señaló que intervienen la religión, el idioma, las costumbres y, especialmente, la historia que cada comunidad comparte con el país. También mencionó el peso del pasado colonial en los contenidos escolares franceses y las dificultades que supone explicar la relación entre la sociedad francesa y los pueblos que formaron parte de su historia colonial.

Al comparar esa realidad con la argentina, Liendo destacó el papel de la escuela en la construcción de una identidad común. “Acá es como que somos unos aceleradores de la asimilación. El colegio creo que es bastante importante en eso, compartimos todos el mismo relato nacional”, afirmó. Según explicó, la Argentina atravesó buena parte del siglo XIX y del siglo XX intentando responder qué la diferenciaba de España y de otros países latinoamericanos, mientras que Francia, que históricamente había tenido una identidad nacional más definida, hoy enfrenta dificultades para sostenerla.

“Argentina pasó todo el siglo XIX y todo el siglo XX tratando de responder a la pregunta de qué somos”, recordó. Para la especialista, ese proceso de construcción cultural contribuyó a integrar a distintas corrientes migratorias bajo una historia compartida. En contraste, consideró que el sistema educativo francés atraviesa dificultades para generar ese mismo sentido de pertenencia: “Evidentemente, en este momento no está construyendo identidad”.

Liendo vinculó esa crisis con factores económicos, sociales y culturales. Según relató, especialistas con los que conversó le explicaron que la economía francesa no tendría capacidad para incluir las expectativas de toda la población. A esa limitación se suma un sistema educativo que considera rígido, jerárquico y poco dispuesto a acompañar a quienes no alcanzan determinados estándares desde edades tempranas.

“Es muy estructurado y muy jerárquico, entonces puede que sos muy chiquito, ya sabés qué posibilidades tenés, el camino se traza rápido y temprano, entonces la presión es muy alta y al mismo tiempo la exclusión muy visible”, describió. Y sintetizó el impacto que esa situación puede tener en los adolescentes: “Ya está, tengo 15 años y yo ya sé que no tengo gran futuro. O sea, es muy duro vivir de esa manera”.

La doctora en Letras señaló que los problemas educativos no son recientes. Durante los años que vivió en Francia, dijo haber observado dificultades en distintos niveles del sistema, desde las escuelas secundarias hasta las universidades. También describió las condiciones laborales de docentes con doctorados que no conseguían puestos universitarios y debían distribuir sus horas entre distintos establecimientos, con largos desplazamientos y jornadas difíciles de sostener.

En ese contexto, vinculó parte de las protestas juveniles con una combinación de frustración social, rebeldía adolescente y referencias históricas. Explicó que en algunos grafitis aparecen consignas relacionadas con la Revolución Francesa de 1789, junto con expresiones de rechazo al poder y referencias culturales vinculadas con las comunidades de origen inmigrante. “Se arma como un collage de la historia francesa y lo que ellos entienden como su historia”, señaló.

Para Liendo, esa combinación no puede explicarse a partir de una sola causa. En las revueltas, observó tanto reclamos vinculados con las condiciones materiales de las escuelas como conductas orientadas a destruir y vengarse de una sociedad que algunos jóvenes sienten como ajena. “La educación está bastante ausente, entonces tampoco tienen tanto para elaborar”, advirtió, al referirse a las dificultades para interpretar la realidad y procesar los conflictos.

Otro de los ejes de su análisis fue el deterioro de las capacidades de lectura y comprensión. La especialista relacionó esas dificultades con la pérdida de herramientas para interpretar textos y elaborar ideas de manera autónoma. “Cuando vos no sabés leer, no sabés interpretar un texto solo”, sostuvo, y advirtió que esas limitaciones pueden reducir las posibilidades de comprender situaciones complejas y desarrollar una mirada propia.

En ese sentido, cuestionó el impacto de la tecnología sobre los hábitos de atención. “El teléfono celular es una realidad de hoy, es una entre cómo se acortan las capacidades cognitivas, porque ya no sabemos hacer nada, hacemos todo en tres minutos, todo son clics, todo es una atención corta”, afirmó. Para Liendo, la exposición constante a estímulos breves dificulta sostener la concentración necesaria para comprender lo que sucede alrededor y considerar la situación de otras personas.

Como parte de esa reflexión, citó a la filósofa francesa Simone Weil y su concepción de la atención como una condición fundamental para reconocer al otro. “Ella decía que la maldad es la falta de atención, o sea, no ver al otro, no considerar, no mirar, no tener una percepción de lo que le acontece a la otra persona”, explicó. Y advirtió: “En este momento no tenemos atención ni siquiera para resolver los problemas”.

Finalmente, Liendo señaló que las imágenes que circulan sobre los conflictos franceses deben distinguirse de las interpretaciones que se construyen sobre ellos, especialmente en las redes sociales. “Que eso sea una realidad no significa que los relatos que interpretan eso sean también una realidad”, afirmó. Para la especialista, en Francia se superponen la crisis económica, las dificultades educativas, las tensiones derivadas del pasado colonial y una profunda disputa sobre la pertenencia nacional. “Sobre todo veo una confusión identitaria muy fuerte”, concluyó.