María Jamardo: “Lo que tendrían que hacer es gestionar y dejarse de relatos y de propaganda”

La periodista española cuestionó la gestión del sistema ferroviario tras un grave accidente que dejó al menos 50 fallecidos, según los datos mencionados durante la entrevista en la 99.9. Advirtió sobre posibles fallas de seguridad y mantenimiento, y reclamó que se investiguen las responsabilidades más allá de un eventual error humano.

María Jamardo analizó en diálogo con la 99.9 la tragedia ferroviaria ocurrida en España y cuestionó la gestión de las autoridades frente al deterioro del sistema de transporte. Conmovida por la dimensión del accidente, que hasta ese momento tenía al menos 50 fallecidos confirmados, expresó sus condolencias a las familias y destacó el trabajo de los equipos de emergencia. “Lo primero es enviar un abrazo, nuestro pésame a las familias de esos fallecidos, todo el apoyo a los servicios de emergencias que ya se están coordinando desde distintas regiones españolas para prestar ayuda sobre el terreno”, señaló.

La periodista sostuvo que la preocupación excede el accidente puntual y alcanza al funcionamiento general de los ferrocarriles españoles. “Hay dificultades para mantener los servicios en los términos y con la calidad con la que deberíamos exigir que se produjesen, precisamente porque la tecnología es absolutamente puntera en nuestro país y así la hemos exportado”, afirmó. En ese contexto, consideró que la tragedia vuelve a poner bajo la lupa el estado de la infraestructura y las condiciones en las que opera el sistema ferroviario.

Jamardo también cuestionó las declaraciones del ministro de Transportes, Óscar Puente, y describió un clima de indignación entre los ciudadanos. “Es una persona muy poco empática, que se dedica a tuitear constantemente en redes sociales, a señalar, a criticar a todos aquellos que se atreven a exigir el correcto funcionamiento de la alta velocidad o siquiera del ferrocarril español”, sostuvo. A su entender, el impacto político del accidente debería ser significativo, en un contexto marcado por la proximidad de elecciones generales.

Sin embargo, la periodista advirtió que no se puede reducir lo ocurrido a un eventual error humano. Según explicó, Adif, la empresa pública responsable de la infraestructura ferroviaria, había reconocido un fallo en el sistema de seguridad. Además, señaló que algunos especialistas apuntaban a una posible falla en el sistema automático LZB, encargado de frenar los trenes ante determinados obstáculos o situaciones de riesgo en la vía.

De acuerdo con la reconstrucción preliminar que describió durante la entrevista, la eventual desactivación de ese mecanismo podría haber obligado al personal a intervenir para regular el tráfico ferroviario. En ese escenario, un tren de la empresa italiana Iryo se encontraba detenido ante una señal en rojo cuando otro convoy habría recibido autorización para avanzar. La periodista remarcó que esos elementos todavía debían esclarecerse y que las hipótesis no constituían conclusiones definitivas.

“Ese fallo humano, en todo caso, si llega a confirmarse, es el resultado de un fallo mecánico y, por lo tanto, de un fallo del sistema previo”, planteó Jamardo. También vinculó el episodio con sus críticas al mantenimiento de los trenes durante los últimos años y reclamó que la investigación no se limite a identificar a la persona que pudo haber cometido un error operativo, sino que examine el funcionamiento de los mecanismos de seguridad y las responsabilidades de gestión.

La periodista extendió sus cuestionamientos a la forma en que el Gobierno aborda los problemas públicos y reclamó una mayor atención a las tareas concretas de administración. “Lo que tendrían que hacer es gestionar y luego ya en su casa y en su tiempo privado que hagan lo que consideren”, afirmó. Y agregó: “En lo público, que para eso son representantes pagados y elegidos por la ciudadanía, lo que tienen que hacer es dejarse de relatos y de propaganda y gestionar aquello para lo que están encomendados”.

Finalmente, Jamardo criticó el predominio de la comunicación política y de las consignas ideológicas por encima de la resolución de los problemas cotidianos. “Estar en el relato político, estar en el titular, en esas soflamas ideológicas en las que habitualmente la izquierda presenta su marco de debate moral y político, al final demuestra que no resuelve problemas comunes de los ciudadanos ni tampoco salva vidas”, concluyó.