Yamila Álvarez: “Queremos favorecer el encuentro con otros a través del fútbol”

La directora de Inti Ana, la escuela de fútbol para niños y jóvenes con TEA que funciona en Mar del Plata, explicó cómo surgió el proyecto y destacó el valor del deporte para generar vínculos, comunicación y pertenencia. Actualmente participan 48 chicos de entre 5 y 21 años.

La Escuela de Fútbol «Inti Ana» nació en Mar del Plata como una propuesta destinada a niños y jóvenes con Trastorno del Espectro Autista (TEA), con el objetivo de brindarles un espacio donde puedan disfrutar del deporte, compartir con otros y construir vínculos. Su directora, Yamila Álvarez, explicó en la 99.9 que la iniciativa surgió a partir de una necesidad concreta que observaban en numerosas familias.

“Nosotros en principio lo que hacemos es generar un espacio para ellos, para que puedan jugar al fútbol, en donde puedan disfrutar del deporte y compartir con otros”, explicó Álvarez. En ese sentido, remarcó que el fútbol no es solamente una actividad deportiva, sino una herramienta que permite trabajar aspectos fundamentales de la vida cotidiana.

“Nosotros creemos que el fútbol es muy importante porque naturalmente nos permite relacionarnos con otras personas, compartir, comunicarnos, formar parte de un grupo y construir vínculos”, señaló. Y agregó: “Eso es algo que el fútbol naturalmente nos permite y justamente eso es lo que queremos favorecer en este espacio”.

La propuesta funciona todos los sábados, de 15 a 18, en el complejo Azteca Arena, ubicado en San Martín 5521. Álvarez explicó que encontrar un lugar adecuado no fue sencillo, ya que necesitaban determinadas características para garantizar el desarrollo de la actividad y, especialmente, contemplar las condiciones climáticas de Mar del Plata.

“Yo fui recorriendo la ciudad y buscando también un espacio bastante específico, por ejemplo, que no sea un espacio muy grande, que no sea abierto, que no sea la cancha sin techo por las condiciones climáticas de Mar del Plata”, relató. Finalmente pudieron establecerse en Azteca Arena, un lugar que la directora definió como “muy lindo” y “bastante seguro para los chicos”.

La respuesta de la comunidad fue inmediata. Actualmente Inti Ana cuenta con una matrícula fija de 48 chicos, cuyas edades van desde los 5 hasta los 21 años. “Por ahora se va sosteniendo el proyecto con mucho esfuerzo y con la colaboración de quienes se van acercando”, explicó Álvarez, quien señaló que están gestionando apoyos y donaciones para adquirir materiales, equipamiento y todos los elementos necesarios para que la actividad pueda crecer.

La directora contó que, en un comienzo, más de 50 personas manifestaron interés en participar, lo que obligó a organizar los grupos para poder dar respuesta a la demanda. “Tuvimos una gran respuesta por parte de la comunidad de Mar del Plata”, destacó.

Inti Ana surgió a partir de la experiencia de una escuela que comenzó a funcionar en Jujuy y que, según explicó Álvarez, fue la primera iniciativa de estas características en el país. “La escuela venía funcionando por primera vez en Jujuy y bueno, luego en Mar del Plata se desprende de esa escuela”, detalló. La experiencia jujeña también es reciente, ya que comenzó a desarrollarse durante este año.

Para Álvarez, la propuesta responde directamente a una necesidad de las familias. “Esto nace a partir de una necesidad que veníamos observando en muchas familias, que era encontrar un espacio deportivo donde sus hijos puedan participar y sostener una actividad en grupo”, explicó.

Desde esa necesidad, el fútbol fue elegido como una herramienta para trabajar mucho más que las cuestiones deportivas. “A partir de ahí empezamos a pensar en el fútbol no solamente como deporte, sino también como una actividad que favorece el encuentro con otros”, sostuvo la directora. “El tema de la comunicación, el compañerismo, la pertenencia en grupo” forman parte, según describió, de los objetivos centrales de Inti Ana.

Con apenas un mes de funcionamiento en Mar del Plata, la escuela ya logró una participación importante y despertó el interés de numerosas familias. El desafío ahora pasa por consolidar el espacio y conseguir los recursos necesarios para sostenerlo y ampliarlo.

“Estamos también gestionando distintos apoyos, donaciones sobre todo para poder contar con materiales, equipamientos y todo lo necesario para que la actividad pueda crecer y sostenerse en el tiempo”, concluyó Álvarez.