Sin plan

La ciudad se agita. Un cacerolazo, una marcha hacia una comisaría y el pedido de la Banca 25. El relato de la dupla Neme/Montenegro se cae ante la brutalidad de los hechos: Mar del Plata es una ciudad insegura, y no hay plan alguno para que la situación mejore.

En estos días, dos referentes vecinales pasaron por los micrófonos de la FM 99.9 para hablar de la inseguridad en Mar del Plata. Carlos Carricart, vecino de Playa Grande, repasó la movilización a la Comisaría Novena y la reunión posterior con las autoridades policiales. Heraldo García, vecinalista de la zona norte, describió cómo se trasladan los focos delictivos de un barrio a otro y anunció que solicitarán la Banca 25 del Concejo Deliberante para reclamar una mesa de coordinación entre la Municipalidad, la Provincia, la Nación y la Justicia.

Marcha a la Novena

Vecinos de Playa Grande y de barrios cercanos se movilizaron, marchando hacia la comisaría: «Fue una visibilización de los problemas de seguridad que estamos padeciendo. La única persona que se comunicó con nosotros fue la titular de la Comisaría Novena», contó Carlo Carricart. Tras la marcha hubo una reunión de la que participaron la jefa de la dependencia, personal de la Jefatura Departamental, representantes del Ministerio de Justicia bonaerense y efectivos de la Comisaría Segunda, cuya jurisdicción limita con parte del barrio.

El encuentro fue «muy positivo» porque «entendieron la preocupación de los vecinos», señaló. Sobre lo conversado, detalló: «Nos explicaron cómo están dispuestas las cuadrículas y cómo lograr una comunicación más fluida entre la comisaría y los vecinos. También insistieron en utilizar el 911 y nos dieron recomendaciones para actuar frente a un robo o una situación de peligro».

Sobre la situación general, sostuvo: «El incremento de la inseguridad es proporcional a lo que ocurre en toda la ciudad, pero acá se ha notado últimamente de manera exponencial». Los barrios de la zona están conectados por grupos de WhatsApp: «Tenemos un montón de testimonios muy gráficos y contundentes de lo que ocurre. El aumento de esta situación se nota claramente», indicó. Y agregó: «Tenemos un problema con los cuidacoches que también va en aumento y es muy problemático». Vinculó ese punto con el rechazo vecinal a una eventual reforma de la Ordenanza 14.000, que a su entender «aumentaría exponencialmente el tema de la inseguridad si llegara a concretarse».

La política local, en tanto, sigue brillando por su ausencia. Los vecinos habían invitado a la reunión a concejales y funcionarios de distintas áreas. «Convocamos a distintos funcionarios, pero por supuesto nadie nos acompañó», lamentó. «Nos interesaba el acercamiento o por lo menos el interés de algún otro sector que no fuera estrictamente el policial para interiorizarse de la problemática. No ocurrió».

Ante el señalamiento de que la seguridad es una competencia estrictamente provincial, Carricart aclaró que los vecinos lo tienen claro desde antes de la marcha, y apuntó a la desorientación general: «Hay una sensación de orfandad frente al reclamo. La gente no sabe a quién dirigirse, nadie le da una respuesta y muchos desconocen cómo funcionan las competencias entre los distintos niveles del Estado». Por eso, consideró: «Tendrían que acercarse y decir claramente qué corresponde a cada jurisdicción, para que los vecinos sepan dónde hacer los reclamos y cómo canalizarlos».

También aclaró el sentido de la movilización: «No fue un ataque ni una queja contra la comisaría o su titular. Fue un intercambio para buscar respuestas y generar un puente que permita que nuestro reclamo llegue a quienes tienen que tomar las decisiones».

La marcha evidenció que esto no es un fenómeno aislado, sino que la inseguridad ya es un flagelo que afecta a cada rincón de la ciudad de Mar del Plata: «Nos llamaron de otros barrios para sumarse, lo agradecimos mucho, pero decidimos circunscribirnos a nuestra zona porque no podíamos transformar esto en una marcha de toda la ciudad».

Banca 25

García, por su parte, inició su exhibición cuestionando la modalidad de los operativos policiales: «En muchos lugares hay acciones policiales después de que se juntan los vecinos que reclaman, pero son focalizadas. Eso permite que ese foco del delito se traslade», explicó. Y lo graficó: «Protestaron los vecinos en Pinares y Parque Luro, fue la autoridad policial, hicieron operativos y se trasladó a Constitución. Reclamamos nosotros y se volvió a trasladar». Su conclusión: «Esta modalidad focalizada puede servir en algún momento, pero tiene que ser algo integral, en todos los sectores, que permita que el delito no se pueda trasladar a otro lado o, en principio, que le cueste, que no sea tan fácil».

Sobre lo ocurrido en el barrio Constitución, relató: «Advertimos de los robos al segundo o tercer día. Una semana más estuvieron dando vueltas cuatro personas: uno manejando el auto y tres más, con las mismas características. Los vecinos los veían, les mandábamos las filmaciones y no se los podía agarrar. Recién cuando hicimos una reunión y juntamos a los vecinos se cortó y se fueron. Recién ahora, después de un mes y pico, detuvieron a uno». Y concluyó: «Una locura. No entiendo las limitaciones, pero evidentemente acá algo pasa».

Frente al planteo de que en la provincia de Buenos Aires no hay inteligencia criminal y que los que sí la hacen son los delincuentes, García coincidió: «Totalmente. Con los grupos de vecinos lo que tratamos de hacer es que adviertan y avisen de gente que está merodeando por los lugares, que sabemos que no es del barrio, en actitudes sospechosas. Si la policía nos detiene y nos pide documentos, no vamos a tener ningún problema. Agradecemos que estén trabajando, pero tiene que haber mayor control, porque la inteligencia de ellos es permanente y cada vez más».

Y advirtió: «Cada vez más barrios nos dicen que tienen hasta soldaditos. Hay situaciones complicadísimas, de gente que ha salido de la cárcel y se ha adueñado del barrio, que hace construcciones en terrenos que estaban usurpados y se los da a la gente. Una escala que no habíamos visto en Mar del Plata».

Como respuesta, propuso recuperar el patrullaje a pie: «Una de las cosas que cortaba mucho todo esto eran los efectivos caminando simultáneamente en todos los barrios de la ciudad. Sería interesante que puedan darle un plus al efectivo policial, que gana muy poco, para que vaya caminando, porque ahí es donde se corta la inteligencia. Acá, en la zona nuestra, en cuanto empezaban a andar caminando se cortó a cero: no pasaba nadie. Y se cortaron los robos en su gran mayoría, un noventa y pico por ciento, casi el cien por ciento».

También cuestionó el sistema de monitoreo: «Nosotros hicimos el planteo: ¿cómo puede ser que las cámaras municipales no prevengan el delito?». La triste realidad, es que la mayoría de las cámaras no funciona.

Sobre la presentación que preparan junto a otros vecinalistas, explicó: «Lo de la Banca 25 es pedir que haya una mesa donde se sienten todos los sectores que tienen que ver con la prevención del delito: la Municipalidad, la Provincia, la Nación, la Justicia. Que planteen en la mesa lo que pasa y lo que tiene cada uno para aportar».

Y planteó una exigencia para quienes no asistan: «Si alguien no quiere presentarse a una convocatoria de este tipo, que explique cuáles son las intenciones o cuáles son los objetivos que persigue. Realmente no se entiende cómo, en esta situación, alguien que puede aportar no quiere sumarse con otro que pueda aportar. Esto no tiene política partidaria».

Aclaró el alcance del reclamo: «No le vamos a enseñar a la policía a hacer policía, ni a la municipalidad, ni menos a la justicia. Pero sí entendemos que acá hay algo evidente, que es una falta de coordinación y de compromiso de poner todos los elementos que tienen a su alcance». Entre los relatos que les llegan mencionó incluso a la propia fuerza: «Tenemos relatos hasta de internas policiales: unos atienden a determinado jefe en La Plata y otros tienen otro jefe en La Plata».

Por último, anunció los pasos que siguen: «Vamos a ir a todas las entidades que podamos a solicitar la Banca 25 y vamos a convocar a la gente a que se acerque, o en los barrios, a manifestarse también por esto».

Montenegro —después de su paso por San Isidro, el sitio que afirmaba que era «su lugar en el mundo»— llegó a Mar del Plata asegurando que tenía un plan para combatir la inseguridad. Llegó incluso a prometer que iba a trabajar directamente desde el COM para controlar la situación personalmente.

Ahora, Agustín Neme, su sustituto, no da la cara, ni ofrece soluciones. La provincia, que es la que tiene las responsabilidades reales sobre este tema, tampoco aparece. Los vecinos se sienten desamparados.

Al final, no había ningún plan.