
Donde hay una necesidad, te arman un curro I. En el caso de la auditoría del PAMI sobre negociados y sobreprecios en prestaciones, surge un dato que fuerte que habla de millones en un solo caso, en el que se señala a una «Óptica M» —que correspondería a Óptica Molinari, la cual opera comercialmente bajo nombres de fantasía como OPM Group SAS— y a O SRL —que sería Óptica SRL—. En el mismo, se confirmaron 606 casos de cobros excesivos y sobrefacturación, lo que generó un perjuicio económico estimado en $10,4 millones en la muestra auditada. Además, hubo un redireccionamiento de recetas en el que el 95% de las órdenes analizadas eran derivadas sistemáticamente a estas firmas, configurando lo que los auditores consideran un «monopolio inducido» o direccionamiento forzado. Además de la sobrefacturación, OPM Group (Óptica Molinari) ha enfrentado acusaciones por deficiencias logísticas, tales como la venta de productos sin stock inmediato y la carencia de canales adecuados de atención post-venta. Hay mucho mas.
Donde hay una necesidad, te arman un curro II. En el marco de esta megacausa por defraudación al PAMI, los señalados en la ciudad son diversas clínicas oftalmológicas y profesionales. Aunque los nombres de las ópticas locales específicas en esta nueva tanda de auditorías se manejan con reserva por estar bajo investigación judicial, el esquema en Mar del Plata involucra la falsificación de firmas de afiliados para facturar lentes y cirugías que nunca se realizaron o que tenían sobreprecios de hasta el 500%. Se detectaron casos donde el valor real de un módulo (por ejemplo, un lente intraocular o armazón) era de $4.941, pero se facturaba al organismo por $27.204. La justicia marplatense tiene también bajo la lupa a médicos que emitían las órdenes que luego eran captadas por estas ópticas para realizar los cobros indebidos. La causa se tramita actualmente en los juzgados federales y se espera que en las próximas semanas se levante el secreto de sumario sobre las razones sociales de las firmas involucradas, dado que el perjuicio total estimado a nivel nacional asciende a los $90.000 millones.
De voces y relatos. Una vez más, se abren especulaciones sin nombres ni responsables en materia de decisiones por parte del poder político en la ciudad. Un caso curioso, es el de la Normandina: Luis Chiesa es uno de los accionistas principales, y el referente histórico de la firma Playa Grande S.A., que es la sociedad que ostenta la concesión oficial de la Unidad Turística Fiscal (UTF) ante el EMTUR e históricamente vinculado a un ex secretario de gobierno de la UCR que actúa como su lobista. El otro actor, es Ricardo «Caito» Ceballos, quien no es el titular de la concesión general ante el municipio sino que su rol, es el de explotador comercial y gestor del área de nocturnidad. Él es el responsable de gran parte de la propuesta de entretenimiento y boliches dentro del complejo (como Ananá, Samsara, entre otros) y, en la práctica, actúa como un «operador estrella» del lugar. La dinámica es que los espacios funcionan bajo la órbita de Playa Grande SA, pero es Ceballos quien realmente tiene el «know-how» y el manejo operativo de la noche marplatense en ese sector. Su figura es clave para que el complejo mantenga su vigencia como polo de boliches, más allá de la denominación formal de «Centro Cultural» que tiene el pliego. Ceballos está fuertemente vinculado a el ex intendente GAP, al punto que se lo podría considerar casi un compañero de ruta. La presencia de estos dos ex poderosos ya alienta una suma de voces y relatos sin responsable que auguran que las solicitudes en curso de ampliación de la concesión nunca tendrán los votos necesarios.