Ni-IDEA

Transcurría el año 1989. El país se lamía las heridas de las dos híper: la que se llevó puesto al gobierno de Raúl Alfonsín, y la que puso en ascuas al gobierno de Menem, arrastrando al fracaso el plan Bunge & Born. Erman González —un contador público del interior que llegó a ocupar el vacío Ministerio de Economía pergeñó entonces el Plan Bonex.

Este plan liquidó a los ahorrista, dándoles —a cambio de sus muy devaluados australes— un bono compulsivo a diez años. Fue la base para instrumentar el plan de convertibilidad junto a un ajuste muy fuerte de la estructura del Estado nacional.

En el Coloquio IDEA desarrollado ese mismo año, Emilio Cárdenas, abogado y expositor, lanzó una expresión que se expandió por todo el escenario político-mediático: «hay que terminar con la cleptocracia». Esa frase disparó a este evento en la imaginación colectiva, instalándolo como una referencia de la agenda nacional durante las últimas tres décadas y media.

Néstor Kirchner lo combatió como si del mal mismo se tratara. No fue distinto con su esposa. La atención política volvió con Mauricio Macri. La edición de este año trajo tanto recuerdos del pasado como avisos del futuro: toda la imaginería mediática que posibilitó la instalación de Javier Milei como candidato a la presidencia, estalló en mil pedazos durante la edición 2023 del evento.

Como lo hiciera Kirchner, Javier Milei también decidió no concurrir al coloquio e imaginó —o sus propagandistas así lo expusieron— que estaría presente en una especie de contra-cumbre, al igual que lo hizo Néstor durante la visita de George W. Bush (h) a nuestra ciudad en el año 2005. Patético y violento, se ensañó con una cronista de TN, y descaracterizó al ex HSBC Gabriel Martino mirándolo mal y apostrofando «vos jugaste con Larreta».

En tanto esta fantochada transcurría en el rooftop, en el coloquio brillaba a su turno Patricia Bullrich, quien fue aplaudida de pie, al igual que Carlos Melconian. También brilló Esteban Bullrich, quien conmovió hasta las lágrimas a un auditorio que estalló en palmas cuando el ex senador y ex ministro señaló: «Hay que cerrar las heridas entre nosotros y poder ser hermanos y compatriotas. Nuestro futuro puede estar más allá de nuestra ambición, pero no puede estar totalmente fuera de nuestro control».

Y de eso se trata lo que viene: restablecer el control cívico sobre las instituciones saqueadas para forjar, con el dinero de los argentinos, una oligarquía brutal que se enriquece de manera burda ante nuestros ojos. Lo que viene, no es sólo una elección: es la decisión de un presente que definirá nuestro futuro inminente.

Un párrafo muy local: Unión por la Patria está en llamas. Luego de la PASO, Fernanda Montoto Raverta leyó los resultados y se indignó con lo obvio: entregó el corazón de las listas para un magrísimo aporte del 3% del total de votos obtenidos. Ya no se habla con el ex intendente Cospelito y cada uno hace su campaña. El día de después de la elección, la suerte echada impulsará grandes cambios, en donde ya destaca claramente la concejal Mariana Cuesta. Fernanda —«Fer»— está consumida y en una fase de profunda introspección al respecto de su porvenir.

Si Bullrich llega a la presidencia, su suerte legal va a estar muy comprometida.