Rafael Rofman: “El sistema previsional está muy desordenado: gastamos mucho y las jubilaciones no alcanzan”

El investigador del CIPPEC, Rafael Rofman, analizó las fallas estructurales del esquema jubilatorio argentino y advirtió que las inequidades y excepciones hacen inviable cualquier reforma profunda.

El investigador del CIPPEC, Rafael Rofman, planteó que el principal problema del sistema previsional argentino no es la falta de cobertura, sino su desorden estructural y las múltiples distorsiones acumuladas a lo largo del tiempo.

“Lo que hace falta es un ordenamiento, porque el sistema está muy desordenado”, afirmó en la 99.9, aunque reconoció un punto positivo: “Más del 90% de las personas adultas mayores tienen un beneficio previsional, y eso no es poco”. Sin embargo, advirtió que ese logro convive con una fuerte contradicción: “El monto que reciben es muchas veces insuficiente y al mismo tiempo el sistema es muy caro. Tenemos este descalce en el cual gastamos mucha plata, pero las jubilaciones no alcanzan”.

En ese sentido, remarcó que existen fallas estructurales que agravan el problema: “El sistema tiene muchos huecos, muchos espacios por los cuales se cuelan cosas que no deberían ocurrir”. Como ejemplo, detalló: “En Argentina hay 2.800.000 personas menores de la edad jubilatoria que tienen algún beneficio previsional. Es un colador”.

A esto se suma la superposición de beneficios y la proliferación de regímenes especiales: “Tenemos más de un millón de personas que cobran más de un beneficio y cerca de 200 regímenes de excepción”. Según explicó, estas situaciones generan una fuerte inequidad: “Hay grupos que cobran jubilaciones muy altas mientras otros reciben ingresos insuficientes”.

Rofman subrayó que este escenario dificulta cualquier intento de reforma: “Si le decís a alguien que se tiene que jubilar un año más tarde, te responde que su vecino se jubiló a los 40. Y tiene razón. Si no ordeno el caos, es imposible discutir cambios de fondo”.

También se refirió a las complicaciones operativas del sistema: “Si trabajaste siempre en el mismo esquema, la jubilación sale rápido. Pero si pasaste por distintas cajas, es un lío bárbaro. Tenés que coordinar entre organismos y sin un gestor es muy difícil”. Y agregó: “Hay cerca de 200 regímenes de excepción, y esa fragmentación hace todo más complejo”.

El especialista cuestionó además las desigualdades entre trabajadores con trayectorias similares: “Una persona que fue cajero de banco en una entidad privada cobra menos que alguien que hizo exactamente lo mismo en el Banco Provincia. No hay una explicación válida para eso”.

Sobre las llamadas “jubilaciones de privilegio”, planteó una mirada más amplia: “Prefiero no usar ese término, pero sí decir que hay personas que reciben más que otras por razones que no tienen que ver con mérito, sino con el lugar donde trabajaron o el régimen en el que estuvieron”.

También ejemplificó con beneficios regionales: “Si vivís al sur de Carmen de Patagones, tu jubilación es 40% más alta. Son decisiones que se tomaron hace 60 años y seguimos pagando sin revisarlas”.

En paralelo, destacó la necesidad de sostener una mirada social: “Si una persona llega a los 70 años sin aportes, no le podés decir ‘arreglate’. Como sociedad tenemos que garantizar un nivel de vida digno”.

Sin embargo, advirtió que incluso allí hay inconsistencias: “Hoy tratamos igual a alguien que aportó 29 años que a alguien que no aportó nunca. Eso no tiene lógica”.

Finalmente, insistió en que el camino es ordenar el sistema para hacerlo más equitativo y sostenible: “No es ciencia oculta. Hay países con poblaciones más envejecidas que pagan mejores jubilaciones. La diferencia es que son más ordenados”.https://www.youtube.com/watch?v=5VqUbWjFJ9M

Y concluyó con una definición política del problema: “Todos coinciden en que hay que reformar, pero nadie quiere pagar el costo. Así es muy difícil avanzar”.