Viviana, madre de Yohana Stanley, la repartidora baleada durante un robo el pasado 10 de enero, relató el difícil presente de la joven, que quedó con una lesión medular irreversible. Mientras intenta reconstruir su vida, la familia espera que el Estado apruebe una pensión para acceder a una obra social y afrontar los elevados costos de los insumos que necesita diariamente.

A casi siete meses del ataque que cambió para siempre la vida de Yohana Stanley, su familia continúa enfrentando un complejo proceso de recuperación y una larga espera administrativa para acceder a la cobertura médica que necesita. La joven repartidora de 30 años recibió un disparo durante un asalto mientras trabajaba y sufrió una lesión medular completa que le provocó hemiplejia de miembros inferiores y pérdida del control de esfínteres.
En diálogo con la 99.9, su madre, Viviana, explicó que la etapa de internación ya finalizó, pero el camino por delante continúa siendo muy difícil.
«Después de haber estado un mes internada en el Hospital Interzonal, ayer terminó la rehabilitación con internación en el INAREPS y ahora empezaría una rehabilitación ambulatoria, hasta que tenga su bendita obra social», expresó.
Para lograr esa cobertura, la familia inició los trámites correspondientes para acceder a una pensión a través del IPS, pero los plazos son extremadamente largos.
«Se tuvo que inscribir en el IPS, pero me dicen que están demorando las pensiones entre seis, siete u ocho meses, si es que las aprueban», señaló.
La preocupación principal no pasa únicamente por el ingreso económico, sino por la cobertura médica y los elementos indispensables para la vida cotidiana de Yohana.
«Lo que más necesitamos es la obra social para que la ayuden con los insumos, porque son muy costosos», explicó Viviana.
Durante estos meses, la familia también sufrió un fuerte impacto económico. La madre de Yohana debió abandonar su propio proyecto laboral para dedicarse por completo al cuidado de su hija.
«Yo soy profesora de pilates y estaba abriendo un multiespacio. Con el tiempo que me demandaba ocuparme de esta situación tuve que entregar la casa que estaba alquilando para el emprendimiento», contó.
La situación también modificó completamente la vida familiar. «Ahora estamos viviendo en la casa de una familia que nos prestó un lugar», agregó.
Consultada sobre el estado anímico de su hija, Viviana reconoció que el proceso de adaptación resulta extremadamente complejo.
«No es fácil. De ser una persona totalmente independiente pasó a ser dependiente. Más allá de que en rehabilitación les enseñan a manejarse y a reinsertarse en la sociedad, no es nada fácil. Nada ayuda», afirmó.
Yohana trabajaba desde hacía seis años como repartidora de PedidosYa y, debido a la situación económica, pocos días antes del ataque había comenzado también a realizar viajes para Uber Moto.
«Hacía seis años que trabajaba en PedidosYa. Hacía muy pocos días había agregado Uber Moto porque los sueldos no alcanzan y la plata no alcanza», recordó su madre.
Su historia de esfuerzo había comenzado mucho antes. «Empezó trabajando en bicicleta. Estuvo más de un año así hasta que pudo juntar el dinero para comprarse una moto», relató.
Incluso antes del ataque había sufrido otros hechos de inseguridad. «Le habían robado una moto y después otra, pero por suerte cuando ella no estaba. Esta vez no fue así», lamentó.
Mientras esperan que avance el trámite ante el IPS, la familia continúa afrontando sola los costos de la recuperación. Viviana contó que al consultar por el estado del expediente recibió una respuesta desalentadora.
«Cuando fui me dijeron que el trámite tiene que pasar por ocho oficinas y recién estaba en la primera. Además, me informaron que recién están saliendo las pensiones que fueron solicitadas en noviembre. Lamentablemente hay que seguir esperando», concluyó.