
La perorata en tono de campaña de Kicillof, donde critica la política del Estado nacional en materia de salud, cuando IOMA está en ruinas y todo el sistema provincial está colapsado, es un ejercicio de hipocresía poco antes visto en la política argentina.
Delirante, y desconectado de la realidad, Kicillof juega a posicionarse a sí mismo de cara a una eventual candidatura presidencial mientras pretende criticar la política de salud del gobierno nacional como si los bonaerenses no estuvieran a su suerte, con un IOMA que está en su peor momento de los últimos veinte años, un sistema de salud en ruinas y los docentes sometidos a su falta de gestión no están en muchos casos por debajo de la línea de la pobreza. Por más que Kichi ahora finja demencia, todos los argentinos recordamos muy bien que, el movimiento que lo convirtió a él en una figura política, se llenó por años la boca hablando de los Derechos Humanos. Se ve que en la definición obtusa que el deforestado mental de Axel Kicillof guarda en su cabeza de los Derechos Humanos, no figuran ni la salud, ni la educación.
La tragedia del IOMA
Hace años que en este medio venimos haciéndonos eco de las denuncias de Idelmar Seillant, el secretario general de SUPTTIOMA. Sin embargo, la situación nunca fue peor a lo que sucede ahora: «Parece mentira porque se vuelve a repetir casi lo mismo que denunciábamos cuando empezamos, pero ahora se agrega un componente que nunca vi en veinte años: tanta desidia, impericia y negligencia en la administración de IOMA como en la actualidad».
En la entrevista que bridó para la FM 99.9, Seillant abundó: «La gente de Mar del Plata lo está sufriendo porque prácticamente IOMA ahí no existe». Añadió: «IOMA está dividido en 14 regiones y 198 delegaciones, pero cuando uno analiza cada una se da cuenta de que IOMA solamente existe en La Plata».
El desmantelamiento del sistema de cobertura lo describió con números: «Cuando yo empecé en IOMA, los trámites de excepción eran entre el 8 y el 10%. Hoy llegan casi al 90%. Antes con una receta ibas a cualquier boca de expendio y quedaba autorizada. Hoy prácticamente dejó de existir ese tipo de cobertura». Continuó: «Los afiliados no solamente pagan lo que les descuentan todos los meses sino que además cada vez que van a hacerse un análisis, una consulta médica o kinesiológica, vuelven a pagar».
El volumen de denuncias es histórico: «En un semestre llegué a tener 40 mil denuncias: gente a la que no le entregan un audífono, una práctica, una droga oncológica. Y mientras charlamos esto como un cuento, la gente se va muriendo esperando una prótesis, esperando un tratamiento».
Seillant fue categórico en que no es un problema de plata: «IOMA tiene una recaudación de 1 billón 785 mil millones, equivalente a tres provincias argentinas. Si lo comparamos con OSDE, podríamos tener un servicio hasta tres veces mejor. A IOMA no le hace falta plata, le sobran ladrones».
Apuntó directamente contra Kicillof: «Este gobierno ha acentuado toda esta corrupción. ¿Cómo que no tiene causas penales? Todas las de IOMA que hicimos nosotros involucran acciones de Kicillof porque él formaliza resoluciones para sacar plata de IOMA». Detalló un esquema montado durante la pandemia: «Sacaron 400 millones de pesos por mes para sanear clínicas que no atendían ni el 8% de la afiliación de IOMA. Eran clínicas que antes del COVID ya estaban quebradas». Y denunció la creación de estructuras paralelas: «Se inventó una “salud militante”, lo que ellos llaman soberanía sanitaria creada por La Cámpora, que lo único que hace es poner agentes recaudadores detrás de cada prestación».
El resultado de las paritarias a la baja durante ocho años lo resumió en una frase: «A una persona que tiene paritaria a la baja lo dejaste sin salud, sin seguridad, sin justicia y sin salario. Es un combo perverso».
Seillant reveló que está preparando el pedido formal de intervención de IOMA y anticipó la objeción obvia: «Muchos me dicen: ¿pero cómo le va a pedir al Gobernador si él mismo está manejando IOMA? No importa, nosotros hacemos la formalidad jurídica, presentamos un escrito donde la gente se está muriendo por no tener una obra social que los pueda ayudar en su salud». Y cerró: «Hay una violación sistemática de los derechos humanos porque también hay una violación al derecho a la salud. El sistema como está es perverso. Es una caja permanente que deja plata a un grupo muy importante de funcionarios».
La tragedia de la educación
Por su parte, Claudio Vigne, secretario general de la Asociación de Docentes de la Provincia de Buenos Aires, explicó en la FM 99.9: «Se supone que el gobierno de la Provincia de Buenos Aires tiene una retórica donde critica al gobierno nacional y dice ser algo diferente, pero lamentablemente la política económica del gobierno de Axel Kicillof es realmente de hambre para el conjunto de los empleados estatales».
Continuó: «Un salario básico de 326 mil pesos para quienes forman a la ciudadanía bonaerense es muy poca plata y ya parece una ofensa». Un profesor que recién inicia cobra 556 mil pesos —no llega a la línea de indigencia—, una maestra de grado está en 850 mil. Una familia necesita 2 millones 800 mil. Vigne lo dijo sin rodeos: «Hay hambre en la docencia. Si no alcanza el dinero nos hemos endeudado».
El problema no es la falta de recursos: «Estamos hablando de una provincia que tiene recursos, no de una provincia pobre. Desde marzo de 2020 la Provincia recauda mes a mes cada vez más. Si el ministro de Economía habla de superávit fiscal, evidentemente acá hay dinero. El problema es hacia dónde y cómo se distribuyen los recursos».
Vigne conectó la crisis educativa con IOMA: «Lo que pasa con nuestra salud en IOMA es muy parecido. Parece haber una política general de vaciamiento de las obligaciones del Estado». Y describió un sistema educativo que perdió su razón de ser: «Hoy podés recorrer la educación inicial, primaria y secundaria sin adquirir lectura, escritura o las cuatro operaciones básicas y promocionar igual. Se propuso una escuela pública que se transformó en una gran guardería social».
Denunció que los gremios tradicionales son parte del problema: «Las actuales representaciones como el Suteba están acompañando la política de destrucción del sistema educativo a cambio de cargos en el gobierno provincial. Son una correa de transmisión». Y contó que la semana anterior habían hecho una olla popular en la puerta de la Gobernación para mostrarle al gobernador la situación de los docentes. Le pidieron audiencia varias veces. No se la dieron.
El reclamo de Vigne al Ministerio de Economía fue ácido: «Así como le están perdonando deudas a los amigos en distintos municipios, hay que empezar a evaluar la posibilidad de condonar la deuda de los empleados estatales, porque si nos endeudamos es consecuencia de la propia política salarial. Acá nadie se está haciendo cargo y hay unos pocos que se siguen enriqueciendo».
En su momento, el kirchnerismo desde su relato pretendió apropiarse de la bandera de los derechos humanos. En la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof viola todos los días el derecho a la salud y el derecho a la educación de millones de bonaerenses. Y, encima, se lanza a criticar lo que hacen los demás como si no fuera él quien debería estar rindiendo cuentas.
Más delirios de parte de un peronismo que ha demostrado, una y otra vez, que es capaz de decir cualquier cosa con tal de aferrarse eternamente al poder.
